Eva López Quispe, manteniendo el textil andino

Eva López Quispe es una artesana que ha dedicado su trabajo a elaborar artesanías en lana de alpaca en el Valle de Lasana, a unos cincuenta kilómetros al norte de Calama. El valle es conocido por sus tejidos, sus mermeladas de zanahoria y betarraga, y por conservar una fortaleza del siglo XII que atrae a turistas y visitantes.

Tuvimos la ocasión de conocer a Eva durante la semana que estuvo enseñando su arte en el local de Artesanías de Chile en el Centro Cultural Palacio de La Moneda. Sus pequeñas manos enseñaron a los grupos de alumnos y visitantes en general que inundan el edificio y participan de sus actividades.

Su trabajo le ha valido que sea reconocida como una de las artesanas destacadas en varias ferias y exposiciones. De hecho su vida fue recogida en el libro por los 100 años de PWC llamado “Manos madres” realizado por  Catalina Darraidou. En el se describe como, hace unos años, Eva consiguió que le construyeran una choza para instalar sus telares y poder tejer sin empolvarse entera cada vez que pasaba un auto. Hoy cuida su chacra, atiende su propio local de venta de tejidos y conserva la tradición textil de los antiguos habitantes del Alto Loa transmitiendo su conocimiento a niños y mujeres de la zona que aprenden a hilar y tejer siguiendo la danza de sus manos, explica en el texto.

Agrega que “con mi marido nos vinimos a Lasana hace 35 años. Nos compramos este terrenito para llevar vida de campo. Él trabajaba en la azufrera, hasta que eso se paró. Allá arriba el invierno era cosa seria. Llovía, nevaba y escarchaba. Aquí en cambio casi no llueve, solo a veces y por chiripa. En las mañanas, cuando amanece, hace frío sí. Estamos contentos con la chacra: mi marido postula a proyectos, como este de canalización para que cunda más el agua, y yo hago artesanías. Esta choza me la dio el Indap Antes tejía afuera, en el corralito, y me llenaba de tierra. En cambio ahora estoy mucho mejor.

Yo soy de un pueblito fronterizo que era parte de Bolivia y ahora es territorio chileno. Mi papá trabajaba en el campamento minero de Amincha, entregando carne a la pulpería. Mi marido es más del norte todavía y habla aymara. Mi suegra era aymara total. No se le podía entender nada, así que obligada una a aprender para saber qué estaba diciendo, ¡no fuera a ser que me estuviera insultando! A hilar aprendí a los dos años.

Mi mamá me daba un pedazo de lana como tarea. Después empecé a tejer. A los 13 ya tejía de lo más bien. Hacía aguayos, frazadas, talegas para llevarse un tostadito o alguna cosita para comer mientras se cuidaba el ganado. Mi mamá tejía cosas parecidas a las que hago yo, pero más grandes. Todo lo hacía para la familia, para el uso no más. Éramos ocho hermanos y cada uno tenía su cama. Sembrábamos y andábamos siempre cargados con papas y lana. Mi mamá me decía: ‘Tienes que aprender a tejer, si no, ¿con qué vas a tapar a tu marido?’. Las mujeres aprendimos a tejer con ella. Mis hermanas hicieron marido en Amincha, y se quedaron allá. Yo en cambio me vine.

La pena es que ellas murieron teniendo guaguas y sólo quedamos mi hermano menor y yo. Todos los días me levanto a las 4:30 de la mañana y me vengo a la chocita a trabajar. ¡Es la única hora en que cunde! Después llegan visitas a la tienda, hay que atender, ¡y hay que trabajar en la chacra! En marzo y abril la zanahoria es importante porque es la primera siembra. Luego todo el año hay que estar sacando y lavando zanahorias cuando hay encargo. En junio y julio se hace la siembra de maíz. Entremedio, cuando no hay pedidos, aprovechamos de tejer. Diciembre, por ejemplo, es un mes cargado: ponchos, aguayos, chales; de todo nos piden los comerciantes. Entonces yo aprovecho de tejer hasta las 12 o una de la mañana con esta luz que me pusieron.

Yo misma hilo, tiño y tejo. La lana eso sí ahora la compro. Antes teníamos ganado, pero el zorro se lo comía, así es que dejamos de criar. Una vez fui a Putre a buscar lana, y ahora que soy clienta, llamo y me la mandan a Calama. Pido 15 ó 20 kilos según la plata que tenga, y con eso me alcanza para un mes de trabajo. Pido los colores que más salen: blanco, plomo y vicuña, que además son los más propios de los textiles de esta zona.

Tiene tres hijas y las tres tejen. ya son mayores de 40 años. “Todas saben hilar, coser y tejer en telar, a palillo y brocheta. Como mi mamá me enseñó, yo les enseñé a ellas. Cuando tengo encargos hacemos una sociedad y les pago ocho mil pesos por día de trabajo. Ellas viven en Calama pero se vienen para acá. Las llamo y les digo: ‘¡Ya, vengan que hay pedido!’. Otras veces traen su propia lana y se instalan a hacer sus tejidos. Mi hijo hombre sabe tejer también, pero trabaja en construcción. Así, cada cual con su trabajo… pero cuando hay mucho encargo, los llamo a todos y no salimos de aquí. Les hago sopitas y la noche entera la pasamos tejiendo. Me ha ido bien. Antes la gente tejía pero le pagaban un resto no más. Ahora en cambio se valora más el trabajo. Incluso me piden que enseñe y entonces hago cursos a mujeres y niños que quieren aprender en Peine, Socaire, Chiu Chiu, San Pedro de Atacama y Calama. Es bonito porque uno se siente bien de enseñar algo que sabe. Siente que la valoran a uno también. A futuro quién sabe… Yo creo que no va a haber cabida para tanto niño en los estudios. Ellos debieran estar en la agricultura, porque alimento para los animales es lo que hace falta acá. Mi marido dice que en eso debieran innovar, hacer tecnología. Mis nietos… no sé, yo los veo muy de ciudad; de artesanía poco y de agricultura menos… Pero yo seguiré en esto no más. Entre el tejido y la chacra, me quedo con el tejido. Antes trabajaba más con la picota, pero a esta edad ya no me la puedo tanto. Ahora que cambié la polvareda por mi chocita además, me la paso aquí, tejiendo; ¡me gusta!”, dice en la entrevista efectuada para Pwc.

vídeo de la artesana

Taller en Calama y en Lasana

Ubicación: Parcela Santa Rosa del Morro 81/82, Lasana

Contacto: Eva López Quispe

Fono: (+56 9) 7-5575836

Servicios: Artesanía textil en lana de Alpaca, Oveja y Llama. Actividades agroturisticas de hilado y tejido de soga y onda.

Horario de atención: Lunes a domingo de 09:00 -17:00 Hrs.

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